“Otrossì, mandamos que (en) la dicha arca de tres llaves aia un libro enquadernado que se yuntitule : el libro común y, en prensipio del, se asienten todas las partidas de oro y perlas y otras coias que se pusieren en la dicha arca, poniendo espsificadamente la partida que se pone y de que prosedio, en día, mes y año; y en otra parte del dicho libro, de la mitad en adelante, se asiente todo lo que sacare de la dicha arca y poniendo do se sacan, por años, el escribano, para pagar las nuestras librasas e ssalarios y otras cosas que os mandaremos pagar, las quales partidas, así del cargo como de la data, aian de firmar y firmen el dicho libro común, en fin de cada una de (II) as, de sus nombres y firmas so pena de, cada, sien mill maravedìs, por cada bes que de (jare) n de hazer (lo), para la nuestra Cámara e Fisco”.
<br/>    
<br/>    Con estas palabras, el 17 de Febrero de 1531, la Reina Juana la Loca dictó y firmó en Ocaña (Castilla Nueva), las primeras normas para el control de la Real Hacienda en Venezuela. Dichas instrucciones abarcaban la recaudación, registro y resguardo del eranio Real; el empleo del Arca de las tres llaves; el nombramiento de los Oficiales Reales que realizarán el ejercicio contable y administrativo de la Real Hacienda.
<br/>    
<br/>    La Real Cédula contemplaba la designación de los tres Oficiales, el tesorero, el contador y el factor, cada uno de los cuales debía tener una de las tres llaves del arca para que sólo juntos pudieran abrirla.
<br/>    
<br/>    Los funcionarios debían vigilar el desembarco y cobrar los impuestos del almojarifazgo, las mercaderías y utensilios que llegaban a la Provincia, además del quinto real de los hallazgos de oro y perlas.
<br/>    
<br/>    Para asentar todos estos datos, el Arca debía contener un libro encuadernado denominado El Libro Común y otro libro grande intitulado El Libro del Acuerdo. Adicionalmente, cada funcionario debía tener un libro de cuentas relativo a su oficio que debían coincidir entre sí, ya que cualquier disparidad que tuvieran era considerada negligencia, o indicio de malversación o distracción de fondos.
<br/>    
<br/>    En Venezuela, debido a la inexistencia de un Gobernador que certificara la veracidad de los asientos hechos en los dos libros antes señalados, se incumplió por siete años la apertura de dichos libros, solo fueron colocados en el Arca pero no se llenaron hasta el arribo del gobernador y obispo Rodrigo de Batidas.
<br/>    
<br/>    
<br/>    El sistema contable establecido por la Real Cédula se denominó de Cargo y Data, y estuvo vigente hasta finales del siglo XVIII cuando fue sustituido por el sistema de Partida Doble.
09-03-2015
Historia de la tres llaves
“Otrossì, mandamos que (en) la dicha arca de tres llaves aia un libro enquadernado que se yuntitule : el libro común y, en prensipio del, se asienten todas las partidas de oro y perlas y otras coias que se pusieren en la dicha arca, poniendo espsificadamente la partida que se pone y de que prosedio, en día, mes y año; y en otra parte del dicho libro, de la mitad en adelante, se asiente todo lo que sacare de la dicha arca y poniendo do se sacan, por años, el escribano, para pagar las nuestras librasas e ssalarios y otras cosas que os mandaremos pagar, las quales partidas, así del cargo como de la data, aian de firmar y firmen el dicho libro común, en fin de cada una de (II) as, de sus nombres y firmas so pena de, cada, sien mill maravedìs, por cada bes que de (jare) n de hazer (lo), para la nuestra Cámara e Fisco”.

Con estas palabras, el 17 de Febrero de 1531, la Reina Juana la Loca dictó y firmó en Ocaña (Castilla Nueva), las primeras normas para el control de la Real Hacienda en Venezuela. Dichas instrucciones abarcaban la recaudación, registro y resguardo del eranio Real; el empleo del Arca de las tres llaves; el nombramiento de los Oficiales Reales que realizarán el ejercicio contable y administrativo de la Real Hacienda.

La Real Cédula contemplaba la designación de los tres Oficiales, el tesorero, el contador y el factor, cada uno de los cuales debía tener una de las tres llaves del arca para que sólo juntos pudieran abrirla.

Los funcionarios debían vigilar el desembarco y cobrar los impuestos del almojarifazgo, las mercaderías y utensilios que llegaban a la Provincia, además del quinto real de los hallazgos de oro y perlas.

Para asentar todos estos datos, el Arca debía contener un libro encuadernado denominado El Libro Común y otro libro grande intitulado El Libro del Acuerdo. Adicionalmente, cada funcionario debía tener un libro de cuentas relativo a su oficio que debían coincidir entre sí, ya que cualquier disparidad que tuvieran era considerada negligencia, o indicio de malversación o distracción de fondos.

En Venezuela, debido a la inexistencia de un Gobernador que certificara la veracidad de los asientos hechos en los dos libros antes señalados, se incumplió por siete años la apertura de dichos libros, solo fueron colocados en el Arca pero no se llenaron hasta el arribo del gobernador y obispo Rodrigo de Batidas.


El sistema contable establecido por la Real Cédula se denominó de Cargo y Data, y estuvo vigente hasta finales del siglo XVIII cuando fue sustituido por el sistema de Partida Doble.


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